Cuando a fines del '78 se hizo el balance de lo que había sucedido recientemente, fue necesario decir bien alto que nos estábamos quedando solos.
Hacia agosto de ese año se había producido un "bajón" singular. Ya no circulaban por desbande los grandes nombres del rock criollo: La Máquina de Hacer Pájaros, Invisible, Crucis, Soluna, Alas, Arco Iris, Pastoral, Alquerre y Celeste. Músicos como Charly García, David Lebón, Gustavo Santolalla, Pino Marrone, Aníbal Kerpel y León Gieco no estaban en el país. La producción discográfica había caído notablemente y la cerrazón en radio y T.V. era absoluta para la Nueva Música Urbana. Reinaba la censura.
El problema económico y un sentimiento de derrota en los músicos y el público, el narcótico masivo armado en torno al Mundial de fútbol y el vuelco de un gran sector de la juventud hacia el "chetismo" y la música bailable, fueron otros detalles grises. Fue la primera vez que el rock nacional sufría un potente "Sock de realidad".
Los músicos ya no estaban unidos como antes, se podía hablar de rock tucumano, santafesino, rosarino o marplatense. Todo sucedió en compartimientos aislados, aferrándose a vivencias básicas, lejos de la verdadera problemática social.
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